JUNIO 29, 2026

Tener enfermedad renal no siempre significa dejar de hacer deporte. En muchas personas, mantenerse activo puede ser parte del cuidado general de la salud. Pero cuando se trata de fútbol u otras actividades más intensas, conviene tener en cuenta la hidratación, el esfuerzo, la presión arterial, la medicación y algunas señales de alarma antes de entrenar o competir.1

 

En este artículo:

 

¿Se puede jugar al fútbol teniendo enfermedad renal?

En muchos casos, sí. La actividad física regular puede ser beneficiosa para personas con enfermedad renal: ayuda a mejorar la salud cardiovascular, la presión arterial, el peso y el bienestar general.1,2

Pero no todas las personas con enfermedad renal están en la misma situación. No es lo mismo tener una enfermedad renal leve y estable que vivir con enfermedad renal avanzada, estar en diálisis, tener síntomas activos, anemia importante o presión arterial mal controlada. Por eso, antes de jugar al fútbol o practicar deporte de mayor intensidad, conviene evaluar el contexto clínico de cada persona.1,3

¿Por qué el fútbol requiere más planificación que otros deportes?

El fútbol combina varias exigencias al mismo tiempo: esfuerzo aeróbico, cambios bruscos de ritmo, sprints, contacto físico, sudoración intensa y, a veces, exposición al calor. Eso lo diferencia de actividades más estables como caminar o andar en bicicleta a ritmo moderado. Por eso, en una persona con enfermedad renal, el fútbol puede requerir más planificación que otras actividades físicas.1,3

Test Salud Renal y Futbol

 

Beneficios del ejercicio en enfermedad renal

Moverse con regularidad puede aportar beneficios reales. En personas con enfermedad renal, la actividad física bien elegida puede formar parte del cuidado renal.1,2 El ejercicio puede ayudar a:

  • Mejorar la capacidad física y la energía2
  • Controlar mejor la presión arterial1,2
  • Favorecer un peso saludable1,2
  • Mejorar el bienestar general2
  • Reducir el sedentarismo2

 

Hidratación: qué tener en cuenta antes de jugar

La hidratación es clave. Durante un partido o entrenamiento de fútbol, el cuerpo puede perder bastante líquido por el sudor, especialmente si hace calor o el esfuerzo es intenso. Perder demasiado líquido puede exigirle más al cuerpo y empeorar la tolerancia al ejercicio.

Las personas con enfermedad renal crónica avanzada o insuficiencia renal, especialmente si hacen poca orina o están en diálisis, pueden necesitar limitar líquidos. Por eso, la estrategia de hidratación no puede copiarse de otro deportista: debe adaptarse a cada caso.

En personas con enfermedad renal estable y sin restricción de líquidos, suele ser razonable cuidar la hidratación antes, durante y después del ejercicio. Pero si ya existe indicación médica de restringir líquidos, hay edema, insuficiencia cardíaca asociada o tratamiento con diálisis, la pauta de hidratación debe consultarse con el equipo médico antes de jugar.3,4

Presión arterial y esfuerzo físico: lo que hay que saber

La presión arterial es uno de los puntos más importantes en la enfermedad renal. El ejercicio regular puede ayudar a mejorarla, pero un deporte intenso o mal planificado también puede ser un problema si la presión está muy elevada o mal controlada.1,2

Esto es especialmente relevante en el fútbol, donde la exigencia cambia minuto a minuto. Si ya se sabe que hay hipertensión y síntomas con el esfuerzo, conviene revisar si el nivel de actividad es adecuado y si la presión está controlada antes de jugar. Los síntomas de enfermedad renal como la hipertensión no siempre son evidentes.1,3

Medicación y deporte: qué revisar antes de jugar

Antes de hacer deporte, también conviene revisar la medicación. No porque la persona no pueda entrenar, sino porque algunos tratamientos pueden influir en la hidratación, la presión arterial, la frecuencia cardíaca o la tolerancia al ejercicio.3 En algunos casos puede ser necesario ajustar la medicación junto con el equipo de salud.3

Si ya hay enfermedad renal o se toma medicación para la presión arterial, diuréticos u otros tratamientos, conviene consultar qué precauciones tomar antes de hacer fútbol u otro deporte intenso.3

¿Cuándo conviene consultar antes de jugar?

No todas las personas con enfermedad renal necesitan una evaluación extra antes de hacer ejercicio recreativo. Pero sí conviene consultar antes de jugar al fútbol o aumentar la intensidad del ejercicio si hay alguna de estas situaciones:

Señales de alarma durante o después del partido

En el contexto del fútbol o el deporte intenso, hay síntomas que no conviene normalizar. Si aparecen, lo mejor es frenar y consultar: 

  • Mareos o sensación de desmayo
  • Falta de aire desproporcionada al esfuerzo3 
  • Dolor o presión en el pecho, cuello o mandíbula3 
  • Latidos irregulares o muy acelerados
  • Náuseas 
  • Fatiga excesiva que dura todo el día
  • Visión borrosa
  • Orina muy escasa, muy oscura o espumosa

Aunque estos síntomas no son exclusivos de la enfermedad renal, en una persona con diagnóstico previo merecen más atención y no deberían atribuirse automáticamente al cansancio del partido.3,4

Fútbol recreativo, entrenamiento y competencia: no es todo lo mismo

No es igual jugar un partido ocasional con amigos que entrenar varias veces por semana o competir. A mayor intensidad, mayor carga cardiovascular, mayor pérdida de líquidos y mayor necesidad de planificación. Una persona con enfermedad renal puede tolerar bien la actividad moderada, pero necesitar más evaluación antes de pasar a un nivel más exigente.1,3

La clave no es si se puede o no hacer deporte, sino cómo adaptarlo al estado clínico actual y a las recomendaciones del equipo de salud.

¿Y si practico otro deporte? La misma lógica aplica

La misma lógica aplica para correr, jugar al pádel, al tenis, hacer gimnasio, ciclismo o entrenamiento funcional. El fútbol sirve como ejemplo reconocible, pero el mensaje es válido para cualquier actividad que implique sudoración importante, exigencia cardiovascular o cambios bruscos de ritmo. Para saber cómo cuidar los riñones de forma integral, también conviene revisar los hábitos cotidianos, no solo el deporte.1,3

 


Preguntas frecuentes sobre dieta renal

¿La enfermedad renal me obliga a dejar el deporte?

No necesariamente. En muchas personas, la actividad física puede ser parte del cuidado general y aportar beneficios reales. Lo importante es adaptarla al estado clínico y a la tolerancia individual.

¿Puedo jugar al fútbol de manera recreativa si tengo enfermedad renal?

En muchos casos, sí. Pero conviene considerar la hidratación, la presión arterial, la medicación y los síntomas, y consultar si la enfermedad está avanzada o si existen restricciones médicas previas.

¿Tengo que tomar más agua si hago deporte?

No siempre. Depende del tipo y estadio de la enfermedad renal, y de si existe o no restricción de líquidos. En personas con enfermedad renal avanzada o en diálisis, la hidratación debe individualizarse con el equipo médico.

¿Qué síntomas me indican que debo parar y consultar?

Mareos, falta de aire desproporcionada, dolor o presión en el pecho, latidos irregulares, náuseas, visión borrosa, orina muy oscura o fatiga excesiva durante o después del ejercicio son señales que no deben ignorarse.

¿El ejercicio ayuda o perjudica a los riñones?

En general, la actividad física regular y bien adaptada puede ayudar. El problema no suele ser moverse, sino hacerlo sin considerar el estado renal, la intensidad, la presión arterial, la hidratación y la medicación.


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Fuentes y referencias      

1.Levin A, et al. Executive summary of the KDIGO 2024 Clinical Practice Guideline for the Evaluation and Management of Chronic Kidney Disease. Kidney Int. 2024;105(4):684-701. doi:10.1016/j.kint.2023.10.016
2. National Kidney Foundation. Staying fit with kidney disease. NKF; 2013. 
3. National Kidney Foundation. Chronic kidney disease, dialysis, and keeping fit. NKF; 2024.
4. National Kidney Foundation. Healthy hydration and your kidneys. NKF; 2024.


FA-11726496 | JUNIO 2026