OCTUBRE 26, 2026
La próstata agrandada o hiperplasia prostática benigna (HPB) es un crecimiento no canceroso de la próstata que se vuelve más frecuente con la edad. Puede causar síntomas urinarios molestos, pero no siempre significa algo grave. Aun así, hay situaciones en las que conviene estudiar más para descartar otras causas, incluido el cáncer de próstata.
¿Qué es la hiperplasia prostática benigna?
La hiperplasia prostática benigna (HPB) es un crecimiento excesivo del tejido de la próstata.1 El término ‘benigna’ indica que se trata de un crecimiento no canceroso del tejido prostático.1
La presencia de una próstata agrandada no aumenta por sí misma el riesgo de cáncer de próstata.1
La HPB es una condición frecuente con el paso de los años y compromete a una proporción importante de los varones mayores.2
La próstata rodea parte de la uretra, el conducto por donde sale la orina.1 Cuando aumenta de tamaño, puede comprimir la uretra y dificultar el flujo urinario.1,2 Por eso, muchos de los síntomas de la hiperplasia prostática benigna tienen que ver con cambios al orinar.1,2
¿Por qué se agranda la próstata?
La próstata suele aumentar de tamaño a medida que el hombre envejece.1 La hiperplasia prostática benigna se vuelve más frecuente con el aumento de la edad.2
La edad es, por lo tanto, uno de los factores relacionados con una mayor frecuencia de HPB.2
Síntomas de la hiperplasia prostática benigna
Los síntomas de la hiperplasia prostática benigna suelen afectar la forma de orinar.1,2Entre ellos se encuentran:
- Dificultad para empezar a orinar1
- Chorro débil o lento1
- Necesidad de pujar o hacer fuerza para comenzar a orinar1
- Sensación de que la vejiga no se vació por completo1
- Interrupciones durante la micción1
- Necesidad intensa o repentina de orinar1
- Aumento de la frecuencia urinaria1
- Necesidad de levantarse durante la noche para orinar1,2
En algunas personas los síntomas son leves, mientras que en otras pueden afectar de manera importante la calidad de vida.2 La nocturia, la urgencia y el aumento de la frecuencia urinaria pueden interferir con el descanso y las actividades cotidianas.2